El laboratorio de Uri Manor me voló la cabeza y me movió mi espíritu. Ese lugar está lleno de microscopios de alta tecnología que con fotografías y videos registran las funciones y disfunciones de algunos de los organismos más pequeños en la naturaleza. Los microscopios detectan cuando cada metal pierde electrones y registra cada perdida única con un color especifico. Estos colores eléctricos ayudan a diferenciar las partes del espécimen de estudio para su entendimiento. Rojos, verdes, amarillos, morados y azules abundan sobre un fondo de negro muy obscuro. Uri habló del uso de estos métodos basados en los microscopios y análisis bioquímicos que lo llevaron a descubrir la molécula (spire 1 C) y el mecanismo que controla el proceso crítico de la fusión y fisión de la mitocondria. La mitocondria son grandes organelos encontrados en el citoplasma de todas las células de plantas y animales. El papel principal de la mitocondria es la de producir energía que es esencial para la vida y la muerte de la célula. Fusión y fisión ambas contribuyen en mantener la función de la mitocondria y optimizar la capacidad bioenergética.
Mi trabajo trata con temas de energía a nivel espiritual y todo esto me sentó muy bien. La exploración de la energía a nivel celular, las cuestiones de vida y muerte y el “control” que tenemos sobre ellos me llevaron a crear esta pieza (mándala) llamada “Fision-Fusion”. Mandala, que significa circulo en Sanscrito, es un símbolo ritual usado en el Hinduismo y Budismo representando el universo. Retrata la concentración de energía que balancea y conecta con nuestro espíritu. Representa el cosmos metafóricamente y simbólicamente, un microcosmo del universo. Y que mejor representación del microcosmo que la célula con el dotador de energía la mitocondria.
Irma Sofía Poeter
13 de mayo, 2017








