Volver a identidades revestidas
Candelaria
Candelaria salió de su pueblo natal San Pablo Tijaltepec, en la Mixteca, hacia Estados Unidos en busca del sustento económico para sus tres hijas, luego de la muerte de su marido en Estados Unidos en el 2005, en donde trabajaba de ilegal.
Valientemente cuenta que no tenía miedo, cruzó sin papeles al estado de California donde trabajó en la pizca de naranja, durazno y cereza. Estuvo fuera seis meses, periódicamente mandaba dinero a sus hijas que quedaron bajo el cuidado de sus abuelos paternos.
A su regreso se encontró con que sus suegros no querían devolverle a sus hijas. Dijeron que ella las había abandonado y que además ella ya no era parte de la familia. Aparte de quedarse con sus hijas también se quedaron con su casa y sus ahorros.
Luchó mucho tiempo por la recuperación de sus hijas. Puso una demanda ante las autoridades y con la asesoría del maestro del pueblo, logró recuperar a dos de sus hijas. La mayor se quedó con sus abuelos para ser sometida a las labores domésticas. Ellos lograron que esa hija no quisiera regresar con su madre.
En la entrevista, Candelaria no habló mucho de esto pues no quería revivir esos momentos. Los detalles de la historia fueron contados por Marina Cruz, una amiga de la familia de Candelaria, y amiga del maestro que asesoró a Candelaria para la recuperación de sus hijas.
Candelaria vive hoy con sus padres, hermanos y primos. El día de los muertos decidió hacer su altar en la tumba de su esposo. Ahí de encontró con sus cuñados y suegros. Ella tranquila y educada permaneció callada junto a la tumba de su esposo, aguantando desplantes y groserías de parte de ellos.
Candelaria no busca la venganza pero vive en una profunda tristeza ya que si hija mayor no quiere estar con ella. Ya no quiere salir a ningún lado por temor a perder a sus dos hijas.
Abril 2009
![]() |
Candelaria |
|---|---|
Video |


