Chacras
Energía, flujos y pasiones: Irma Sofía Poeter y lo femenino recuperado
Norma Iglesias-Prieto, Sep.6, 2014
La exhibición “Chacras: Energías entramadas” tiene la fuerza y la virtud de mostrar de manera articulada muchas dimensiones personales y profesionales de Irma Sofía Poeter. Su interés es profundo, apela a una reflexión y recuperación de lo básico desde lo femenino, a un retorno enriquecido y crítico hacia lo único que nos da verdadera fuerza: la energía creativa.
En esta exhibición, la artista hilvana “retazos” de su vida, experiencias, pasiones y materiales con alto contenido energético y simbólico. Incorpora su práctica espiritual y su interés por los sietes chacras. Incluye su fascinación y dominio del diseño de moda, así como su atracción por los textiles y todo lo que ellos cargan y significan. Atracción que está ligada tanto a lo estético, lo antropológico, como lo vivencial.
Desde lo estético, Irma Sofía yuxtapone materiales de muy diversas texturas, densidades, formas de producción, épocas, culturas y países. Les impregna además la esencia que armoniza con el respectivo chacra. La yuxtaposición de materiales libera a la artista pero provoca y revela nuestros propios prejuicios socioculturales.
Desde lo antropológico, el manejo de los textiles le permiten rastrear las dinámicas de vida y de trabajo de quienes los producen, así como otorgar valor simbólico, reconocimiento y dignificar tanto a los sujetos (mayoritariamente femeninos) que los elaboran, como a sus formas de trabajo.
Desde lo vivencial, las telas, los textiles, el diseño de los patrones y el acto de coser, le remiten a su infancia, a los recuerdos de su madre y a las pláticas de cómo su abuela cosía. Las texturas, formas, densidades, olores y colores de las telas y textiles que encuentra en una tienda o en un mercado, la conectan con un momento y condición de vida. Cada tela se asocia a un recuerdo. Las telas le remiten también al poder y al placer de la transformación de un objeto más o menos simple (un retazo de tela) a uno mucho más complejo (la prenda de vestir), así como al empoderamiento en el acto de vestir, en el de adornar y transformar un cuerpo, en el de subrayar posturas, generar estilos, crear moda y mandar señales.
Para Irma Sofía, las telas, los textiles étnicos y los trajes típicos se han convertido en el medio y la materia prima de su producción artística. A partir de ellos, cuenta historias y plasma sus más profundas inquietudes. Cada uno de los siete atuendos está basado en la ancestral y sencilla figura geométrica del rectángulo, tan socorrida en la moda tradicional de todos los tiempos y todos los lugares. El rectángulo lo mismo se observa en un huipil, un kimono, un chal, un sari, un rebozo o un haouli (o turbante africano).
La artista decide presentar las prendas en una pasarela (ya sea en vivo o en video- según las circunstancias lo permitan). De esta forma, los atuendos superan la dimensión de ser solo objeto artístico de contemplación, para convertirse en experiencia transformadora al hacer circular la energía de los múltiples sujetos y objetos involucrados.



























