Volver a identidades revestidas
Trinidad
Trinidad es de San Juan Bautista Valle Nacional, en la región de Tuxtepec, cuando terminó la preparatoria se mudó a la ciudad de Oaxaca para estudiar psicología, estuvo un año pero por necesidad se fue a vivir a El Paso Texas en 1985, con una media hermana, ella tenía 22 años.
En EUA estuvo trabajando un año en una casa cuidando a un bebé. Después se fue a trabajar a Phoenix, acompañando a su media hermana y después a sugerencia de un tío, se traslado a Georgia. En ese tiempo había mucho trabajo de niñera, en limpieza de apartamentos, hoteles y restaurantes, pero a ella le gustó siempre trabajar en casa cuidando niños, además pagaban más. En Georgia fue donde mas duró trabajo. Durante su estancia en los Estados Unidos, nunca regresó a México ya que mandaba todo el dinero que ganaba para mantener a sus siete hermanos.
Estando en Georgia vivió el racismo. Ahí habían muchos negros, dijo que le hacían el ¨fuchi¨. Trabajó en un Mc Donald´s donde sufrió mucho ya que sus compañeros de trabajo, del turno de la mañana, que eran todos negros, no le dirigían la palabra. Por su raza, su jefe le bajaba el sueldo y la trataba muy mal, por eso decidió irse a trabajar en casas haciendo limpieza. Siempre vivió con miedo. Una vez salió de su trabajo y en el metro hubo una alarma, se paralizó todo, pensaban que un negro traía una bomba. Ella dijo que eso fue racismo pues pasó después del atentado a las torres gemelas en Nueva York. Después pasó que otro negro mató a un mexicano. Todo esto complicó su estancia en Georgia, ya tenía miedo de andar en la calle. Se regresó a Valle Nacional porque pensó que después de del atentado ya no la iban a dejar salir. Viajó en autobús porque tenía miedo subirse a un avión.
Lo primero que notó al llegar a México fue la cantidad de basura y la suciedad, este recuerdo le conmueve hasta las lágrimas. Al llegar a Valle Nacional se encontró con casas de material, le sorprendió ya que antes, cuando se fue, las casas estaban hechas de “jonotes” (palitos) con techos de palma.
“Aquí en México se le abren las puertas a todos,” comenta Trinidad. “En Valle Nacional no hay racismo, aunque aquí no hay negros, hay hondureños y salvadoreños a quienes se les recibe con los brazos abiertos, y son aceptados, ellos tienen sus propios terrenos y casas”.
Octubre 2009


